Homenaje

Palabras de la Presidenta de la Asociación Cultural Galesa de Puerto Madryn, Silvina Garzonio Jones en Gwyl y Glaniad 2025

Conmemoración del 28 de julio organizado por la Municipalidad de Puerto Madryn en el Monumento a los colonos galeses.

Le tenemos un respeto casi cabalístico a los números redondos. A los ceros que parecen marcar comienzos y finales. A las fechas que nos obligan a detenernos, a mirar hacia atrás para hacer balance y hacia adelante con cierta inquietud.

Este 28 de julio, día en que cada año recordamos el desembarco de los primeros colonos galeses en 1865, nos encuentra justamente en uno de esos momentos donde el tiempo nos habla con claridad.

Celebramos 160 años de aquel desembarco. De ese acto fundacional que fue mucho más que una llegada: fue una apuesta colectiva por la libertad, la convivencia y el trabajo.

Un sueño convertido en comunidad.

Pero también celebramos otros aniversarios que nos conectan con esa misma herencia:

40 años de la Asociación Cultural Galesa de Puerto Madryn, un espacio que nació del deseo de sostener ese legado, transmitirlo, volverlo cotidiano y visible.

10 ediciones de la Semana de la Cultura Galesa en Puerto Madryn, una iniciativa joven que nos recuerda que la cultura no es algo estático: es algo que se vive, que se comparte, que se reinventa.

Y 120 años del histórico Colegio Sarmiento, hoy nuestra sede Casa Toschke, símbolo de educación, identidad y comunidad, faro de generaciones que han crecido entre el galés y el castellano, entre la historia y la vida.

Estos números redondos —tan sonoros, tan simbólicos— no solo nos llenan de orgullo. También nos interpelan.

Nos llaman a hacer memoria activa. A preguntarnos:

¿Estamos haciendo lo suficiente para que nuestra lengua, nuestras tradiciones, nuestras formas de encuentro sigan vivas y significativas?

¿Estamos invitando a las nuevas generaciones a sentirse parte de esta historia?

¿Qué desafíos nos quedan por delante como comunidad?

Porque si algo nos enseñaron quienes llegaron a esta tierra con más fe que certezas, es que la historia no se hereda: se construye todos los días.

Con voluntad, con trabajo y con un profundo sentido colectivo.

El galés que aún se habla, las tortas negras que aún se hornean, los coros que siguen cantando, las casas que resisten el viento patagónico, las manos que sirven el té… … todo eso no es pasado.

Es presente vivo. Es acto de amor. Es resistencia. Es identidad en movimiento.

Y es también compromiso con el futuro.

Por eso hoy, más allá de las fechas, celebramos a una comunidad que sigue adelante.

Que honra el pasado, pero no se detiene en él.

Que, como en 1865, sigue apostando al porvenir.

Los números redondos nos obligan a mirar el camino recorrido. Pero también nos empujan a trazar el que sigue.

Cada día es un día nuevo. Hoy, entonces, no es solo una celebración del pasado.

Es una afirmación del presente.

Y, sobre todo, es una apuesta por el futuro.

A todos los que hicieron posible este camino, y a quienes lo seguirán andando, les decimos:

Gracias. Diolch.

Porque la historia que empezó en 1865, la seguimos escribiendo entre todos.

Diolch yn fawr iawn. Muchas gracias.